Anoche estuve viendo la ceremonia de entrega de los
Premios Goya… y me gustó. Y eso es noticia porque a mi estas ceremonias me suelen parecer un rollo.
Pero en esta ocasión la gala me resultó entretenida. Tal vez pudo ser por la correcta presentación por parte de
Andreu Buenafuente o por la mayor participación por parte de los asistentes, habitualmente muy fríos (por ejemplo,
Antonio Resines interpretó muy bien su papel de “
Jack Nicholson a la española”). Pero yo creo que el principal motivo fue que se notó la mano del nuevo director de la
Academia,
Álex de la Iglesia, que le proporcionó a la gala un ritmo cinematográfico, con momentos entrañables (por ejemplo, el
Goya de Honor a
Antonio Mercero) y una estupenda sorpresa final (el “
happy ending”), la aparición estelar de
Pedro Almodóvar después de seis largos años de ausencia.
No he visto aún la película ganadora, “
Celda 211”, pero eché de menos algún premio más para “
El secreto de sus ojos”, una emotiva película que lo tiene todo: crimen, intriga, venganza, drama, amor, humor, etc... Bueno, al menos se llevó el
Goya a la mejor película hispanoamericana, y es candidata al
Oscar a la mejor película en habla no inglesa el próximo 7 de marzo, y también el
Goya a la mejor actriz revelación gracias a la soberbia interpretación de
Soledad Villamil, sin duda el alma de la película con esos ojos que lo dicen todo y esos labios que no dicen nada…